Este trabajo de investigación exhaustiva reúne un extraordinario conjunto de testimonios documentales procedentes de numerosos pueblos de toda la geografía navarra y revela una realidad poco conocida: la presencia de jotas y joteros mucho antes de lo que se creía.
Por medio de sus coplas o versos, el pueblo criticaba abusos, denunciaba injusticias y ridiculizaba a las autoridades. Y todo eso se comprueba a lo largo de sus páginas donde se recogen expedientes, denuncias y multas impuestas a vecinos por entonar jotas y coplas consideradas ofensivas o agitadoras.
La obra, en una monografía totalmente documentada e inédita hasta la fecha, nos permite asomarnos a los conflictos cotidianos, el humor popular y a las tensiones políticas y sociales en la Navarra de los siglos XVIII y comienzos del XIX. Un recorrido por la historia de nuestra lírica oral que fue perseguida, precisamente, por su capacidad para incomodar al poder. Cantar siempre ha sido liberador.